jueves, 11 de septiembre de 2014

La coyuntura universitaria local

LOS POBRES RESULTADOS DE LA CONSULTA
CAMINO DEL CONGRESO UNIVERSITARIO

El parto de los humedales
                                              Resultó que lo de ayer no era votación sino consulta, para direcciones de derecho y ciencia política. Hubo abstención en Derecho, y presencia de solo dos candidatos, esto es, no hubo terna. Rn Ciencia Política sí hubo tres, pero una no se presentó al foro convocado por estudiantes de la carrera, al cual asistieron alrededor de 40.

En el caso de Ciencia Política, hubo dos colegas profesoras, Diana y Catalina, y un profesor Germán Burgos. El primer lugar en votos lo obtuvo Burgos, con 7, y luego Toro con 6. Por Diana hubo 4. Aquí también faltaron profesores por expresarse en la consulta.

La consulta mantiene el poder de decisión en cabeza del decano, por lo que no es ni puede calificarse a este como un ejercicio democrático. SIn embargo, no pocos se alegran que después de una seguidilla de nombramientos a dedo, después de Fabián Acosta, quien no terminó periodo, que cuando menos haya habido consulta.

No soy del grupo de los que se alegran. Pienso que en tiempos de negociación de paz, lo mínimo que se requiere es participación, poder de decisión, sin demagogia, de todos los estamentos, incluidos los padres de familia, como lo sugirió en su intervención uno de los aspirantes en el foro de ayer. Incluso fue más allá, al sugerir que estuviera presente toda la nación en la elección de ocurrir esta.

La democracia, ¿para cuándo?

                                                           Esta reducción al absurdo no lo acompaño, porque la democracia también exige especificidad. No se trata que tod@s se pronuncien acerca de todo, sino que lo hagan, los directamente implicados, para empezar. La democracia es para ya, nos urge ensayarla de modo radical no diluirla en un mar de mirones y faltones.

Pero, eso no ocurrió ayer en la Facultad de Derecho y Ciencia Política, que urge que de ejemplo en el reclamo y la práctica democrática, y le ponga fin a los interinatos en la parte de gobierno y administración de los departamentos, y en cualquier instancia. Es lo menos que se puede exigir.

Tampoco puede seguir prosperando la fórmula "anarquista" de que quien quiera de los estudiantes se pronuncie sobre la labor académica de los docentes. Urge que sea un ejercicio obligatorio para todos, y se cumpla en una misma jornada, que bien puede ser un día específico.

Sigue pendiente la aclaración, p.e., de qué pasó con la evaluación semestral de profesores ausentes de la sede de Bogotá, como lo hizo manifiesto la aspirante docente Catalina Toro.

Mientras tenemos que no hubo reacreditación para Derecho, y Ciencia Política suspendió la visita de los pares que estaba programada para estos días. No hay vientos propicios.

Un anuncio y la elección de rectoría que viene

Hubo un anuncio importante: la celebración de un Congreso nacional universitario. Ojalá que así sea, pero con la debida participación, sin exclusiones y con documentos difundidos previamente y propuestas en los asuntos relevantes.

No puede repetirse la elección a dedo de rector. Es urgente curar la herida abierta, retomar con el respectivo inventario y lecciones, la experiencia del cogobierno ensayada a comienzos de los años 70.

Responder a las objeciones de clientelismo que han prosperado sin la existencia del "co-gobierno", en varias entidades públicas. Luego pareciera que la problemática es otra, y para eso se requiere de un buen diagnóstico y procedimientos expeditos que corrijan in situ las malas mañas.

sábado, 6 de septiembre de 2014

Por último

Parte III


"No tiene presentación que sea el jefe de Estado quien nomine al responsable de investigar la conducta disciplinaria de los administradores públicos." José David Name, presidente del congreso, Partido de la  U.

"El presidente se arroga una cantidad de competencias que no tenía...significa fortalecer el presidencialismo." Alexander López, sindicalista, senador del PDA, ET 5/09/2014, p. 3.

                                                             Esta reforma ya tiene contrafuertes. Ellos provienen del Centro Democrático, el partido uribista, el centro focal de la reacción política, que presenta también su particular versión  de la reforma política, en la que mantiene, preserva el articulito del “despelote” político, según decir de sus detractores. Pero estos son también férreos cultores del presidencialismo, como los  partidarios de la U.

Corresponderá ver que hacen las fuerzas de la oposición de izquierda, menguadas en materia de voto, pero con posibilidades estratégicas cuando se definan los bloques congresionales en el curso de los siguientes días. Pero, hay ya un oscuro precedente, el modo como se taponó hasta hoy, en la comisión segunda, la posibilidad que el senador Iván Cepeda, del PDA, pudiera adelantar el debate por para-política interpelando al senador Álvaro Uribe Vélez mismo.

La Tercera Vía está puesta en la liza política, y las alternativas a ella tendrán que cultivarse en un espacio relativamente esquivo y bronco, el de la paz, donde estas camarillas no podrán hacer su voluntad, que es la del neo-presidencialismo degenerado, por diez años de excepcionalidad autoritaria que hasta hoy sobreviven. Aquí podrá sobrevenir la apertura a otra reforma política de hondo calado, si el refrendo de los acuerdos de paz sigue el camino de la constituyente.


Lo cual tiene notorias resistencias en el Congreso. Será la suerte del constituyente real la que fije el derrotero que nos lleve de la democracia liberal al llano de la democracia radical, lo que está por verse a partir de ahora y hasta el 16 de diciembre cuando le suenen los timbres al tiempo de las reformas posibles para el segundo cuatrenio de Juan Manuel Santos y su tercer vía neoliberal, afectada de anacronismo desde su mismo comienzo.

(La primera versión fue publicada por Caja de Herramientas el 6/09/2014)
Otros aspectos de la reforma

Parte II

“Ese es el gran reto de cualquier Estado, satisfacer esas necesidades. Buscar cómo podemos hacer rendir más los recursos, cómo podemos hacer más por los pobres, cómo podemos hacer más para mejorar el país.”  J.M. Santos, ET, 4/08/14, p. 3.
                                                             El proyecto de la reforma, radicado el pasado miércoles, también toca con recortarle poderes políticos a la rama jurisdiccional del poder público, en concreto, su facultad nominadora, que se transformó de choque de trenes, en carrusel de auto-nombramiento hasta el hastío de una ciudadanía, que poco se beneficia de su intercambio de prebendas de todo tipo, por las alturas.

Adicionalmente se propone una instancia constituida por el Tribunal de Aforados, que le fije responsabilidades a los togados, cuando quiera que se requiera por sus actuaciones no ajustadas a la ley y a la constitución en materia penal, disciplinaria y fiscal. Todo lo cual a la fecha no es posible. Quedaron bajo su resorte, igualmente, las instituciones de control del Estado. 

El elector de este tribunal de siete integrantes será el Congreso, quien a su turno los investigará. Desaparece la Comisión de acusaciones de la Cámara, al tiempo que el Congreso sigue con la función de enjuiciar políticamente al presidente, pero, sin que haya la menor claridad al respecto todavía, con respecto al régimen anterior.

La mermelada para los congresistas se aumenta en la medida en que el proyecto levanta para ellos las inhabilidades, siempre que renuncien a su curul, con la pérdida del “derecho” de regresar al congreso. El pretexto es dizque conculcar, terminar con la permanencia en el congreso hasta su jubilación, como ocurre con buena parte de los llamados “padres de la patria”.

Nadie ronda a la justicia colombiana, y eso hace tentador el ejercicio de un gobierno de los jueces, en lugar de resultar los garantes de las reglas del juego democrático liberal, bajo los parámetros clásicos de la supercorte estadounidense. Lo cual en tiempos de globalización se ha ido cayendo a pedazos, en particular cuando tuvo que decidir sobre el máximo litigio electoral del año 2000.

El presidente estaba interesado en ampliar el periodo presidencial, y hacer algo similar con otras instancias del poder ejecutivo regional y local. En lugar de la reelección, establecer un periodo de 5 años. Pero ello no prosperó y se mantiene intacto el periodo, entre otras, recordando que hubo un tiempo de experimentación que se extiende hasta el siglo XIX, hasta estabilizarse la fórmula del cuatrenio.

La unificación de periodos no se incluyó en el actual proyecto que deberá cumplir cuatro debates para diciembre de este año, si quiere tener un futuro promisorio. Pero, por fuera, el presidente Santos dijo a los alcaldes que su promesa de campaña es deuda, insiste en que “vamos a presentar una reforma en ese sentido al Congreso”. Dicho lo cual, queda claro, que la reforma política tiene desde ya, un antes, lo que hizo por decreto con el ejecutivo, unificándolo y especializándolo más, y un después, con sus arandelas, como la unificación de periodos de alcaldes, gobernadores y presidente.

Las instituciones de control están en la mira, y en particular la Procuraduría, en la que el actual funcionario se ha enseñoreado, aplicando sus competencias en detrimento del libre juego democrático cuando quiera que le conviene en las rencillas interpartidistas, y con las fuerzas de la oposición no reaccionaria, como en el sonado caso del Alcalde mayor de Bogotá.

La procuraduría no tendrá más reelección, y el presidente escogerá la terna, y el congreso votará en pleno por un determinado candidato. Lo cual, por supuesto, acrecienta los poderes del presidente, que no tendrá control de esta singular institución colombiana, que proviene de los tiempos coloniales, dicen los estudiosos nacionales.  A los contralores se les seleccionará de un concurso público de méritos, coordinado por el legislativo, pero su elección la tendrá, igualmente, el congreso. 

Otro tanto pasa con la Contraloría, cuya directora al terminar su mandato buscó refugio en Italia;  y en parte, algo pasa con la Fiscalía, que en verdad corresponde a la rama jurisdiccional, donde la implementación del sistema acusatorio en materia penal va a marchas forzadas, y define preferencias, a discreción del dictado del ejecutivo de turno.

Se elimina el Consejo superior de la judicatura, el lugar donde se armó la trinca en la que los magistrados se reciclan hasta su jubilación, con la oportunidad de incluir a familiares y amigotes sin ninguna consideración distinta al beneficio del nepotismo rampante de los operadores de la justicia.

Por fin, hay un intento de hacer práctica la promesa de la silla vacía, después de su inicio con la ausencia de Marulanda en la inauguración del tercer intento de negociación de paz con las Farc-ep.  Se plantea, por fin, con alguna claridad la sanción para los partidos de congresistas corruptos, porque aquellos perderán la curul. Se introdujo también una modificación con respecto a la elección de senado, para que no queden departamentos sin representación, como en efecto viene ocurriendo.


En lo electoral fenecerá también la fórmula del voto preferente, con lo cual prosperó la operación avispa, una de las últimas travesuras del estadista liberal, que le cabía el país en la cabeza, López Michelsen, con lo cual pudo neutralizar en parte la emergencia histórica de una tercera fuerza, distinta al bipartidismo, en el tiempo de la primera constituyente exitosa del siglo XX, que le dio existencia a la Constitución de 1991, aquejada por estos días de una enfermedad cuasi mortal.
¿DE QUÉ REFORMA POLÍTICA SE TRATA?

Parte I

Miguel Angel Herrera Zgaib
Profesor Asociado, C. Política, Unal. Catedrático Maestría  Estudios Políticos, U. Javeriana, Bogotá.

Antecedentes

“Surgió entonces una “Tercera Vía” para dar cabida, de lado y lado, a las tesis y preocupaciones del contrario. Nacieron las llamadas economías mixtas que, como su nombre lo indica, son una mezcla de lo público y lo privado…Las versiones originales de la Tercera Vía, puestas en práctica por partidos de centro-izquierda, y muy influidas por las teorías de Keynes después de la depresión de los años treinta, son las que ahora, en una forma adecuada y modificada a los tiempos modernos, muchos de esos partidos quieren retomar.” Juan Manuel Santos, en: La Tercera Vía: una alternativa para Colombia (1999), pp: 15-16.
                                                                          A partir del 20 de julio pasado, el presidente reelecto hizo explícitos tres énfasis en respaldo de los huevitos de su mentor, y principal contradictor, el expresidente y senador Álvaro Uribe Vélez, indisputado líder de la reacción política colombiana.  Santos  señaló entonces a la paz, el equilibrio de poderes y el impulso a una agenda social progresista como el norte que alimenta su versión suramericana de la tercera vía, donde tiene la atenta compañía de Tony Blair.

Para  esta segunda presidencia,  Juan Manuel Santos,  ha "reencauchado" su discurso, y blindado a sus coequiperos más inmediatos, transformando en primer  lugar, sin acudir al trámite del congreso, al vértice sacrosanto del poder ejecutivo. Santos avanzó su reforma política, haciendo primero un uso discrecional de los poderes presidenciales,  avanzando en la perfección de la fórmula hiper-presidencial  de la que habló el  jurista Carlos Santiago Nino en su trabajo sobre la democracia deliberativa. 

Él oficiaba como asesor de primera línea en la restauración de la democracia argentina, la que condujo  el radical Raúl Alfonsín,  acompañando por Pancho Portantiero, un socialista de prosapia gramsciana. Esta tuvo un devenir accidentado, a la postre signado por la tragedia económica.

Recordando a la  tradición anglosajona,  el liberalismo clásico,  Santos insiste a destiempo en la lógica política de los pesos y contra-pesos, que supone  la Constitución de 1991 gozó en su redacción original; pero que se afectó con la modificación  del “articulito” que benefició el entusiasmo reeleccionista  de un “contra-reformador”. Santos, el más aventajado discípulo del kínder de la guerra de los diez años, ahora se exhibe como abanderado de la negociación de paz con las Farc-Ep.


Para el fin de la guerra

“La Presidencia formula las política públicas con el apoyo de todos sus ministerios, porque somos un equipo. De lo que se trata es de armonizar la tarea de todos sin suplantar la acción de los ministerios.” Néstor H. Martínez, el superministro,  ET, 17/08/14, p. 6.
                                                       La continuidad de la reforma política ya se destapó en la primera semana de septiembre, ante el congreso con el proyecto que el partido de la U defenderá. Allí se establece, de entrada, el desmonte de la reelección, después que este reformador sui generis pelecha con ella. Es una especie de “después de mi, el diluvio”, pero al revés; a la espera que desde ahora se encaucen los ríos de la prosperidad para los más.

El ejecutivo ya obtuvo su reforma, con la creación expedita del ministro de la presidencia, en cabeza de Néstor  Humberto Martínez, hombre de confianza del mayor urbanizador de Colombia, Luis Carlos Sarmiento Angulo.  Él será el jefe de gabinete, una suerte de híbrido que combina el presidencialismo estadounidense con el parlamentarismo británico.

De otra parte,  con la presencia de Germán Vargas Lleras, rediseñó la vicepresidencia, para que en lugar de la paz, como lo debía hacer su anterior vice, Angelino Garzón,  éste se encargue de abrir y consolidar las vías para la paz, juntando la comisión de infraestructura  y los proyectos estratégicos.

El tercero de los mosqueteros, con el D´Artagnan criollo, es el general (r) Oscar Naranjo, el segundo mejor policía del mundo, quien se desempeña como ministro consejero de posconflicto, derechos humanos y seguridad. El general se perfila según este encargo ejecutivo  como el modernizador de  los cuerpos de policía, a la vez que el articulador de la seguridad ciudadana en el posconflicto, una vez la infraestructura, los proyectos viales de cuarta generación (4G) cobijen a la mayoría de los colombianos excluidos de la modernidad, que apenas se respira en algunas capitales, albergando grandes conglomerados urbanos en condiciones de extrema desigualdad.

En realidad, hay una reforma al relato de Alejandro Dumas hijo, con la presencia de una cuarta figura, femenina, María Lorena Gutiérrez, ministra consejera de gobierno y sector privado. Ella ha sido al interior del equipo de reforma el alter-ego de Tony Blair, a quien por supuesto, el principal triunfo que se le endilga, es haber aconductado a la díscola y reformista clase obrera inglesa, desde los tiempos del movimiento cartista, pasando por los consejos obreros de Sylvia Pankhurst (1862-1960), hasta las grandes huelgas de los mineros en la segunda mitad del pasado siglo.

Blair se sirvió para esta reforma del sociólogo Anthony Giddens y el think tank de la London School of Economics and Political Science. En Colombia, la combinación está entre dos instituciones, por un lado, el pseudo-politécnico de la Universidad de los Andes, con su facultad de economía, mandando la parada.


Por el otro lado, un núcleo intelectual de la Universidad Nacional, atiende a la agenda de la paz pactada, a través de Centro de Pensamiento y Seguimiento a la negociación de la paz, que se nuclea en torno a la Facultad de Ciencia Política y Derecho con el concurso de intelectuales de diversas instancias académicas; y con el acompañamiento laico del PNUD, y piadoso de la Iglesia Católica. 

(Continua)



jueves, 14 de agosto de 2014

LECCIONES PARA
UN DÍA DESPUÉS DEL ANIVERSARIO DE  JAIME GARZÓN

                                    Jaime Garzón, como Gabo y Camilo Torres fueron estudiantes de Derecho en la Nacional por corto tiempo. Aprendieron lo que debían, y tomaron luego las de Villadiego. Con diferente fortuna contribuyeron a la causa de la transformación de Colombia desde una visión anti-oligárquica, por diversos medios. 

Ayer se conmemoró ese aniversario luctuoso de Heriberto de la Calle, con un nuevo asesinato de otro comunicador, Luis Carlos Cervantes, en Tarazá, cuyo asesinato fue protestado en Medellín, la capital, de un departamento al cuidado de un matemático muy aplicado, Sergio Fajardo, pero impotente ante la realidad de la miseria, y la desigualdad.

Tal es el caldo de cultivo de los gatilleros a sueldo de los poderes informales, en cuyas redes sobreviven los más para beneficio de los menos, ocultos, semi-ocultos o disfrazados.

Descubriendo las cartas

La "eficiente" Fiscalía del doctor Montealegre, y las anteriores no ha podido culminar las "exhaustivas" investigaciones que resuelvan el caso del asesinato de Garzón, sobre el cual él mismo habló con sus amigos más cercanos, a pocos días de la muerte en Quinta Paredes, muy cerca de su "alma mater".

La periodista Myriam Bautista, a quien sus cercanos llaman entre cariño y picardía, "la compañera", en la crónica de El Tiempo, del pasado miércoles, destapa en la crónica de título aparentemente inocente, "El Mediador", las consideraciones sobre los actores intelectuales del asesinato del humorista político, y qué pistas rastrear al respecto. 

Heriberto tiene la otra cara de la historia en la "farsesca"  figura real de Humberto de la Calle, como oficiante que es de las "trampas de la fe" en La Habana, a nombre de su nuevo jefe, Juan Manuel Santos. Esto se pondrá a prueba cuando a partir de esta o la otr semana empiezan llegar a las víctimas de diversa procedencia, de las cuales ya se adelantaron los primeros 12 nombres.

Explorando indicios

Myriam dicen en la crónica:

"Una noche, semanas antes del asesinato, bastante nervioso, hizo a sus amigos del Rotundo la confesión de las amenazas. Los enteró en detalle de ese expediente siniestro que había ido recopilando, en los dos últimos años: cómo operaban las mafias del secuestro...

Uno de ellos...lo conminó a entrar a la clandestinidad. Su plan, dijo el médico, era sacarlo de inmediato del país.

Esa noche, en la próxima hora, debía abandonar su casa, en alguno de los presentes o en su propio jeep, para pasar el resto de la noche en la casa que escogiera...

Según Garzón, Carlos Castaño ya había enviado la orden a un grupo de criminales de la banda de Las Terrazas de Medellín que se hallaba en Bogotá, aun cuando le aclaró que, muchas veces, las órdenes no alcanzaban a ser acatadas por los ejecutores materiales...

Jaime Garzón esgrimió una y mil razones para no atender a esa operación de salvación...que su buena suerte le serviría para esquivar a la muerte a la que invocaba...todas las mañanas se cambiaba el calzoncillo porque no podía haber nada más patético que un asesinato con la ropa interior sucia."

Una denuncia en el desierto

Dice Myriam, y es la novedad en torno al crimen, anunciada al público lector, lo siguiente:

"Uno de los periodistas del grupo, unos meses atrás, le había organizado a Garzón una reunión en casa de Rafael Pardo y Claudia de Francisco, quienes fueron entrañables amigos del ministro de Defensa, Rodrigo Lloreda, en la que participaron, entre otros, Enrique Santos Calderón, María Emma Mejía y otras personalidades, con el fin de enterarlos de lo que el periodista había descubierto. Por el fatal desenlace, la reunión no tuvo ninguna consecuencia."(ET, 13/08714, p.13).

De todas las personalidades, hay una, el exministro de defensa, quien pintaba como carta presidencial, y que lo arrebató el cáncer de esta aspiración, conoció del asunto en aquella lúgubre cena. 

Lloreda fue el artífice, dicen los entendidos, de poner a funcionar la estrategia contra-insurgente del Plan Colombia; y en tal función conoció, aunque Pastrana diga que él nada supo, del que hacer de las Auto-defensas, en función claramente contra-insurgente y totalitaria; así como la embajada estadounidense en Bogotá. 

Los antecedentes de la guerra sucia

                                                            Manuel Marulanda en vida, junto con el regalo del reloj para medir el trámite de la paz, le reclamó a Pastrana, varias veces desmontar el paramilitarismo. A lo que éste hizo oídos sordos en público y en privado. Allí ubicamos la genealogía del régimen para-presidencial con el invaluable aporte anterior del presidente Samper, cuyo ministro Botero y la cúpula militar le dieron patente de corso a las autodefensas contra-insurgentes. 

Reviviendo lo que el gobierno del Frente Nacional había institucionalizado 40 años atrás, con ocasión de otro plan, el Laso, con el que se bombardearon "las repúblicas independientes", que volvió a recordar en su crónica Alfredo Molano.

En ese torbellino murió asesinado Jaime Garzón. El otro periodista, el asesinado quince años después, Luis Carlos Cervantes, por denunciar desde el año 2010, la relación entre Los Urabeños y su conexión con funcionarios públicos en Tarazá y Caucasia lucrándose de la extorsión y los estupefacientes.

 A raíz de que le quitaron las escoltas, Luis Carlos, se escondió para salvar su vida durante dos semanas en casas de amigos. Pero, salió a ver a su hijo, y a 15 minutos de Tarazá, fue acribillado por una banda armada. La gobernación de Antioquia, y no solo la familia de Cervanes, Teleantioquia, y el periodismo todo están de luto. 

¿Qué nos falta?

Pero, lo que falta es la movilización directa a lo largo y ancho del país contra esta bestialidad que no cesa, y que tiene patrocinio de los poderes instituidos, ante los cuales fracasa con estruendo hasta el gobernador verde, Sergio Fajardo, lleno de tantas buenas intenciones, pero que tiene que hablar sin pelos en la lengua, ante quienes desde los tiempos del gobernador expresidente dieron nacimiento y carta blanca a estos procederes, con la tristemente célebre fórmula de las "Convivir".






sábado, 21 de junio de 2014

BOGOTÁ,  UNA CIUDAD REBELDE PERO DIVIDIDA
Miguel Angel Herrera Zgaib         
Los analistas sin excepción, y ante el peso de los resultados, reconocen que el triunfo de Juan Manuel Santos  en la segunda vuelta se debió a la concurrencia principal de dos votaciones, la de la región Costeña y Bogotá.
Si la campaña del presidente, sus asesores, sumados a los compromisos de figuras de la izquierda, el progresismo y los verdes, no hubiesen estado en la brega de los últimos días, el ganador hubiese sido otro.
Los  resultados de la segunda vuelta
                                                           Conforme a lo reportado por la Registraduría, con la excepción de las localidades de Usme y Sumapaz,  Santos ganó en las restantes 18 en la segunda vuelta. Para ambos candidatos hubo un crecimiento en los votos obtenidos en la primera vuelta, lo que revela la intensidad de la lucha en las localidades para conseguir el mayor número de votantes a favor de cada causa.
Las cifras, a la postre, establecen en la segunda vuelta, que Juan Manuel consiguió 1.337.349 votos, incrementó lo conseguido en la primera en 893.298; mientras que Oscar Iván obtenía  1.045.638, con un aumento de 503.206, en relación con quienes los respaldaron en Bogotá durante la primera vuelta.
En la jornada del 15 de junio, cuando la contienda era solamente entre los dos contrincantes finalistas,  Oscar triunfó en Sumapaz y Usme, al tiempo que perdió sus mayorías en Los Mártires, Fontibón, Chapinero y Usaquén, que lo habían respaldado en la primera vuelta.
El contraste con la primera vuelta
                                                                 Es “requete-sabido” que Juan Manuel sufrió una soberana paliza en Bogotá, durante la primera vuelta del año 2014. Aquella vez, el ganador fue Oscar Iván con 542.432,  el segundo lugar lo consiguió Clara López, con 501.302, mientras que el tercer lugar fue para Juan Manuel con 444.051. En esa oportunidad fue el más votado en las localidades de Teusquillo, Barrios Unidos, la Candelaria, Santa Fé, y Suba. En tanto que, el PDA/UP, liderado por Clara López resultó favorecido en Engativá, Bosa, Kennedy, Puente Aranda, Tunjuelito, Antonio Nariño, Rafael Uribe, y San Cristóbal.
Si observamos en términos geo-poblacionales la distribución de las preferencias en materia de representación política es fácil determinar que el sur bogotano se encuentra repartido entre el Centro Democrático, y la alianza PDA/UP. Pero a la vez, esta fuerza electoral y política, conforme a la distribución de sus votantes, divide en dos el mapa bogotano, dejando en los dos extremos, arriba  a los animadores de la Unidad Nacional, mientras que al otro lado está el Centro Democrático.
En materia de voto en blanco y nulos, en la segunda vuelta el  primero pasó del 8.4 (207.783) al 5.3 (135.000), en tanto que los votos nulos pasaron, en cambio, a 2.9 (76.193),  con un aumento comparado con la primera votación, que fue de 2.18 (54.989).  Al sumar, nulos y blancos en la segunda vuelta el resultado es de 2011.193.  
Es conveniente, por supuesto, hacer la lectura por estratos socioeconómicos, quiénes son los que votan y no votan en esos tres escenarios bien marcados de la geografía electoral citadina. Pero, es esta, una tarea a cumplir en otro escrito de mayor profundidad y detalle.
Pero, en todo caso, me atrevo a anticipar que son los estratos medios los que siguen definiendo los resultados de la votación bogotana, y en ellos está ya asentada una tendencia de izquierda que fluctúan entre los 250 mil y los 500 mil votos, que, sin embargo, no tiene adecuada representación en los cuerpos colegiados de hoy.
Lo que va de la elección del  2010 al 2014
                                                          En la primera vuelta del año 2010, cuando Santos y Uribismo marchaban juntos, de un total de  2.832.483 votantes (59.68%),  Juan Manuel  consiguió 1.130.815 (40.34%), seguido por Antanas Mockus con 771.239 (27.51%), y la tercera posición de Germán Vargas alcanzó 413.576 (14.75%).  Haciendo la suma de los dos para el mismo año, el resultado era: 1.544.391 votos,  y para la primera vuelta en el 2014 solo lograron 444.051 votos. Así que la caída fue estruendosa, pero define la realidad de su propia fuerza electoral, para el caso del presidente en la ciudad capital.
El otro fenómeno que se incrementó en la primera vuelta de las dos elecciones fue la abstención y el voto en blanco. La abstención pasó de 40.32  a 51.69, esto es 11.37 %. Si miramos el desempeño del PDA en Bogota, con Gustavo Petro como candidato presidencial se alcanzó el 8.61 % (241.384); y esta vez teniendo a Clara López, después del desprendimiento de Petro y su movimiento Progresista,  el resultado en alianza con Aída Abella consiguió el 20, 41, llegando a 501.302 votos. 
Es evidente que la izquierda nacional tiene su principal fortín en la ciudad capital, pero, no tiene la representación que se correspondería con este resultado, porque, en efecto, en la pasada elección para Congreso, el PDA apenas alcanzó 145.959 sufragios. 
Al mismo tiempo, los votos de la izquierda que una vez estuvieron juntos en el proyecto del PDA hoy alimentan de modo desigual a tres fuerzas principales, que deberían ser el núcleo hegemónico, orientador del bloque de la paz democrática, un imaginario que no se confunde con la paz liderada por el presidente hoy reelecto.
Los competidores por la Alcaldía
                                                        Luego del drama de la alcaldía de Gustavo Petro, que ha sido destituido, y luego por vía de tutela restituido en el cargo; acción la primera que fue avalada por el propio presidente Santos; para después pactarse el apoyo del progresismo a la reelección de Juan Manuel, aventajando a todos en más de dos meses, ahora estamos en presencia a algo más de un año vista, de una lista de aspirantes a reemplazarlo.
Ahora que la derecha fue quebrada en su dominio electoral sobre Bogotá en elecciones para Congreso y presidenciales, con el triunfo en la pasada segunda vuelta presidencial, la pregunta obvia es si se mantendrá el gobierno de la izquierda con aliados de centro en Bogotá, o si, por el contrario, la ganará un candidato del partido de la U, o del Centro Democrático, CD.
Al respecto, está claro, primero, que Clara López quiere ser alcaldesa, y que a sus aspiraciones, por lo menos, se le oponen dos candidatos en perspectiva,  Rafael Pardo, quien ha dicho que quiere ser nurgomaestre; entre otras cosas, porque le quedó gustando la “palomita” que le ofreció Santos.
El otro adversario es Francisco Santos, quien tiene a la vista la herencia de más de 1 millón de votos depositados por Zuluaga, parte de los cuales él pastoreó al ser responsable como jefe de debate del CD en la capital de la República.
Bogotá, democracia y rebeldía
                                                        Está claro que Bogotá es una ciudad dividida y también segregada; y que la realidad de la desigualdad que aqueja a Colombia, aquí tiene una prueba efectiva, y sin aproximación mecanicista al fenómeno político, la abstención recurrente de la ciudadanía a votar tiene una correlación evidente.
Sin embargo, a la vista de la propuesta de Frente Amplio por la Paz, las fuerzas de izquierda y centro que se expresan en Bogotá tienen la posibilidad de  madurar lo que no pudieron acordar en la pasada elección presidencial.
Ahora bien, si en efecto, progresistas, PDA/UP y Alianza Verde se juntan, y definen una plataforma propia que reclame la defensa de una paz democrática, al tiempo que se disponen a combatir los privilegios, en procura de una efectiva igualdad social, que acabe con el deshonroso puesto que tiene el país en la región, donde ocupa el primer lugar, podrán aventajar a los otros rivales en el gobierno del segundo más importante cargo político-administrativo; para pensar en un triunfo electoral presidencial.
En materia de desigualdad,  el coeficiente de Gini, que citó el libro de Thomas Piketty, para el año 2010, era  de 55.4, que corregido  con base en el pago de impuestos se sube a 58.7. Este  indica a Colombia y a la capital que ha mejorado en desempleo , un derrotero, una brecha socio-económica que la izquierda en Bogotá tiene que encarar y reducir. No se trata de disminuir la pobreza, sino de quebrarle el espinazo a la desigualdad, sin lo cual la izquierda no puede aspirar a volver a ser gobierno local, regional y nacionalmente. Bogotá es, hoy más que nunca, el laboratorio de este triunfo posible, una vez se consoliden las negociaciones de paz con las dos guerrillas, las Farc-ep y el Eln.
A la vez, para poder obtener este triunfo, la izquierda en una suerte de frente democrático, de dirección plural, tendrá que hacer una efectiva vigilancia de las ejecutorias finales del alcalde Gustavo Petro, en todos los asuntos que están pendientes; y en primer lugar, resolver  lo que tiene que ver con la movilidad, que es con la miseria la tenaza que más aprieta la condición citadina.
Resueltos estos dos problemas le permitirán escalar posiciones a la capital en el ranking de ciudades globales más atractivas de América Latina para la inversión extranjera, ya que en la actualidad a Bogotá se la ubica en 4º. Lugar, después de Ciudad de México. Por supuesto, que en este caso se tratará de implementar el modelo de la ciudad social, en franca oposición a la ciudad neo-liberal, obsecuente con el servicio al capital, y de espaldas al trabajo en sus diferentes figuras.
El talón de Aquiles de los jóvenes y la educación
                                                               La realidad de una activa, vigorosa democracia bogotana tiene mucho que ver con la presencia de sus miles de jóvenes, quienes provienen en buena parte de los espacios de la educación pública, a todos los niveles. Estos a la fecha no han obtenido la debida atención, y están a la espera de una respuesta clara en materia de mejora de sus condiciones de vida. Ellos requieren del apoyo cierto, en materia de educación, empleo, recreación y transporte.  Es el sector social transversal a la pirámide de clase más sensible y de potencial efectivo para el cambio en procura de la igualdad real y efectiva.
Por lo pronto estas cuatro exigencias no están cumplidas para la juventud, y en cambio, sí hay un deterioro dramático de las instituciones públicas principales con asiento en Bogotá. Las universidades Nacional, Distrital y Pedagógica requieren auxilio y atención inmediata. Ellas son el triángulo catalizador de una urgente reforma intelectual y moral que potencie el quehacer democrático de la ciudad toda.
No puede ocurrir de nuevo lo que ha pasado con la U. Distrital abandonada de la preocupación de los alcaldes, y mucho menos que estos le den la espalda a la educación superior de carácter nacional que tiene aquí sus sedes principales. Una candidatura de la izquierda democrática y sus aliados provenientes del centro podrá hacer esta diferencia y ganar la próxima contienda electoral, que prepara la disputa por la presidencia a un candidato de la izquierda con opciones de triunfo.


martes, 17 de junio de 2014

REVISIONISMO  O REVOLUCIÓN DEMOCRÁTICA.

EL LEGADO DE GARCÍA NOSSA VISTO POR UN HIJO DE LÓPEZ MICHELSEN

Miguel Angel Herrera Zgaib

Un vástago del buen y brillante burgués que fuera el presidente Alfonso López Michelsen, Juan Manuel, se atreve a recordar uno de los n trabajos de la autoría del prolífico pensador Antonio García Nossa, animador de los socialismos de mitad del siglo pasado, "El materialismo dialéctico y el voto", publicado en 2006, por  Luis Emiro Valencia, exposo de Gloria Gaittán, y De la Pava, del fondo editorial recuperado y coleccionado con devoción por el jurista Rugeles Castillo, joven discípulo de García Nossa.

Pero, este otro Juan Ma, se toma licencias frente a las denominaciones. Por ejemplo, Antonio García habla de "realismo dialéctico, no de materialismo, y luego en la "jerga" de cuño marxiano habla de la dialéctica de la historia; e indica que Marx no fue economista, sino historiador y sociólogo. La verdad, Marx no fue economista sino crítico de la economía política, una suerte de Kant radical en el estudio del porqué de la insociable sociabilidad del hombre burgués revelado en el siglo XIX, y después.

Pero, el heredero del segundo López nos habla de la evolución de la sociedad, y se cuida de "desterrar" la expresión revolución en su nota, como se verá; pero, en cambio, encara la pregunta: ¿cómo o qué determina la forma en que se pasa al estado siguiente en la llamada dialéctica de la historia, regida por la presencia de contrarios?

Dice que Marx destaca los "intereses materiales y económicos"; y deja ahí para recordar lo advertido por los prologuistas del texto de García Nossa, quienes señalaban las falencias del sistema político y social colombiano, preñado de privilegios varias veces centenarios; y cerrar con una pregunta:

 ¿Votar para legitimar un sistema que niega sus defectos y pretende continuarse?

Aquí, Juan Ma no se equivoca. La tarea de la igualdad social está incumplida, y la desigualdad es la evidencia incuestionable. Pero, el marxismo no es un realismo, ni tampoco una doctrina, como se convirtió en la U. Soviética el legado de Marx, para disponer y disputar acerca de unas inexorables "leyes de la historia" que estaban de parte de los devotos de los manuales del materialismo dialéctico y el materialismo histórico que fue la vulgata marxista dictada por Stalin y la intelectualidad obsecuente con sus catastróficos designios.

Una excepción notoria a este culto a la ignorancia de Marx, un hereje encarcelado, Gramsci, no fue un autor que trabajara en forma explícita nuestro Antonio García Nossa, quien sí le puso, en cambio, atención a lo escrito por el liberal Benedetto Croce, discípulo de Antonio Labriola. Tampoco parece que hubiera atendido García Nossa, a otra víctima del orden político e intelectual bajo la égida de Stalin, Isaak Rubin, quien puede dar cuenta de los talentos de Marx en la lectura crítica y tendencial de la economía capitalista. 

Con todo, lo que señala Juan Ma, quien tuvo como jovencito que ver, cuando su padre recordó a los rebeldes y revolucionarios del MRL, que no se olvidaran que era, primero que todo, un burgués reformista, ayudan a iluminarle el camino al hoy presidente reelecto que es proclive hace 20 años de la tercera vía; y pronto traerá a sus gurús de las cuatro esquinas del hemisferio occidental.