lunes, 2 de julio de 2018

Con este triunfo de AMLO gana América Latina

miguel angel herrera zgaib
profesor asociado, ciencia política, unal.
Director Grupo Presidencialismo y participación, Colciencias/Unijus.
Presidente de la International Gramsci Society, IGS-Colombia.

Se rompió el cuadrilátero de hierro neoliberal, que en la política regional conforman Chile, Perú, México y Colombia como aliados de la república imperial estadounidense.

El nuevo presidente abre también un compás de espera que enfrenta, ojalá y lo sea, la pretensión de Trump y su paje Iván Duque, de romper el proyecto alternativo de organización continental que propuso y apadrinó el presidente Hugo Chávez en su momento de ascenso y mayor protagonismo internacional.

Es el tiempo de AMLO, para renegociar los TLC con Norteamérica, y de repotenciar los proyectos Unasur y Celac, cuyo desmonte pregonan desde la OEA, Luis Almagro Lemes, el remolón hijo político de Mujica, e Iván Duque, el presidente de Colombia recién electo, con el triste padrinazgo de Dom Uribe.

Ambos tienen a la república bolivariana de Venezuela entre ceja y ceja. Aprovechan los errores de política, y la destorcida del modelo extractivista minero energético, que el gobierno del ex sindicalista presidente Nicolás Maduro enfrenta como puede.

Sin embargo,

La elección presidencial es mañana, y lo demás son conjeturas, que tendrán que ser ratificadas en las urnas. Eso sí, a partir del 1o. de julio, América Latina no será la misma.

La mirada hacia el norte tendrá como referente otra luminaria, de origen popular, y provinciano él, el tabasqueño Andrés Manuel López Obrador.

El triunfo futbolero mexicano, con la dirección del colombiano Juan Carlos Osorio, será un grato antecedente de esta asociación con el México profundo, que nos ayude en lo político, con la potencia de lo social subalterno, a rectificar el rumbo del triunfo coaligado de la reacción y la derecha de Colombia, cuyos ademanes preliminares han sido los de querer patear el tablero de la paz.

La relación con el México de Morena permitirá que la democracia colombiana equilibre el falso triunfalismo del bloque de la guerra y el neoliberalismo hirsuto. De la que necesita seguir aprendiendo la Colombia Humana, para darle forma efectiva al Frente Común contra la corrupción y la desigualdad social que carcomen y corroen las mejores fuerzas de la nación del 9 de abril de 1948 para acá.