miércoles, 29 de marzo de 2017

LOS GOLES DE CAJAMARCA Y SUACHA

miguel angel herrera zgaib

Colombia no es solo pasión futbolera

Es la oportunidad para juntar las voces de los sin voz, para recapitular y transformar el registro de de los vencidos, para tornarse vencedoras, las multitudes subalternas, en la medida que reclaman la autonomía, la potencia constituyente, en su doble movimiento destituyente e instituyente.

Más aún, estos dos episodios tienen que avanzar, igualmente, a exigir castigo efectivo para quienes se han feriado y apoderado del presupuesto nacional, regional y local. Es necesario pasarle la cuenta, repetir lo que se han robado sin dilaciones.

Es tiempo también de exigir que se cumplan las obligaciones con la educación pública superior, que no puede seguir siendo tratada año tras año como un paria; y mucho menos convertir al programa ser pilo paga, en un modo de trasladar riqueza social a las universidades privadas, a costillas de las ilusiones de los más pobres, como hasta la fecha ocurre.

Cambiar la consigna: No más impunidad.

Este hacer es también parte de la corrupción reinante, y la lucha no es, ni puede ser, contra la corrupción sino contra la impunidad derivada de ella. Por lo que corresponde sanear también a los operadores del poder judicial.

Ya ni siquiera son capaces de proveer los cargos vacantes en la Corte Constitucional, embobados en el tráfico de influencias, y la composición de interes grupales, repartidos entre roscas que llegan hasta las universidades.

Con estas banderas tenemos que preparar la movilización ciudadana más extraordinaria de la que tenga noticia y registro Colombia. Se trata de ponerle plazo y condición a los poderes gobernantes, para implementar la paz democrática, y dejar la tomadura de pelo con quienes firmaron la paz, y los que esperan desde Quito, el Eln.

Tienen que definirse las condiciones mínimas de participación y garantías para no repetir los errores e imprevisiones que están a la vista con el proceso que se adelanta con las Farc-ep.

A preparar la manifestación del 9 de abril

En suma, tiene que prepararse la gran movilización de la ciudad y el campo, para el próximo 9 de abril. Para ponerle término a la guerra social, y darle curso a la Constituyente Social, esto es, a promover desde la sociedad civil, que la igualdad sea real y efectiva para los colombianos, y en particular para las minorías, en quienes la desigualdad, la exclusión, la marginación, y el racismo son peores.

Este ejercicio común es la oportunidad para darle existencia de hecho a la propuesta de Frente Común por la Paz Democrática y contra la Impunidad. Es la oportunidad para echar a andar esta iniciativa el próximo 9 de abril.

Es la ocasión para colocar en su lugar, a las acciones de la reacción, con el CD como promotor; de la derecha, con la autoproclamada candidatura de Germán Vargas Lleras y sus sostén principal el presidente Santos; e interpelar las pretensiones del centro que ya tiene a tres pretendientes en lugar de uno, Claudia, Sergio y desde ayer a Humberto, quienes están pronto también a "coger la calle".

Es la mejor oportunidad para que la izquierda y la democracia liderar a la multitud ciudadana, y llenen de contenido las reivindicaciones más sentidas por todos. Es la oportunidad para sellando la paz, poner en marcha el proyecto de otro país, que le pasa la cuenta a la oligarquía política y económica, a las elites que la reproducen.

Es la ocasión para convocar en calles y plazas una nueva constituyente de claro contenido social, así como la ocasión para realizar unas primarias en las que la ciudadanía defina quienes serán sus candidatos a presidente y vicepresidente, y las listas a congreso, de manera abierta y con la deliberación exigida, sin darle espacio y carta de presentación a los "embuchados", ni lugar a más cuentos y promesas disfrazadas de "esperanza". Cuentas clara y chocolate espeso para practicar la autonomía de los subalternos en toda la línea.